Las Magdalenas de Convento con manteca y canela: el secreto del listín de Pepico
Pasos a seguir
Acondicionamiento de la grasa: Sacar la manteca de cerdo con antelación para que pierda el frío de la nevera. Trabajarla en un cuenco con la ayuda de una espátula de madera hasta batirla en consistencia de pomada lisa, untuosa y completamente libre de grumos.
Montado de huevos y azúcar: En el perol principal, batir los 6 huevos enteros junto con los 200 g de azúcar, la canela en polvo y la ralladura fina de limón. Blanquear la mezcla a fondo con las varillas hasta que duplique o triplique su volumen original, quedando un batido espeso.
Unión de las bases: Tomar un buen cucharón de los huevos montados e incorporarlo a la manteca pomada, mezclando bien para aligerar la grasa. Acto seguido, verter esta mezcla sobre el resto del batido de huevos de forma muy suave y envolvente para salvaguardar el aire atrapado.
Cierre de sólidos: Tamizar los 400 g de harina junto con la cucharadita de levadura. Ir añadiéndola en tres tandas a la preparación anterior, empleando una lengua y haciendo movimientos delicados de abajo hacia arriba hasta integrar la harina por completo.
Asentamiento de la masa: Dejar reposar la masa tapada en un rincón fresco del obrador o en el frigorífico durante unos 20 minutos. Las masas ricas en manteca ganan una textura excelente y un horneado más uniforme tras este descanso técnico.
Escudillado y cocción: Disponer las cápsulas de papel dentro de un molde rígido. Escudillar la masa rellenando un poco más de las 3/4 partes de cada molde. Introducir en el horno medio (180°C), previamente calentado, y hornear durante 18 o 20 minutos hasta que las piezas suban con un copete chato y abran con un tono tostado y fragante.
Notas
Truco del Maestro: Al no llevar líquidos ligeros, estas magdalenas no suben en púa como las de aceite, sino que abren con un copete más chato y craquelado, típico de los mantecados. No tengáis tentación de subir el horno; a 180°C se cuece el corazón de la grasa perfectamente sin quemar la base.
Variante Creativa: Si no tenéis acceso a manteca de cerdo refinada de buena calidad, podéis sustituirla por una mantequilla noble con un 82% de materia grasa. Perderá el toque puramente conventual, pero ganará un aroma lácteo exquisito que rima de escándalo con la canela.
Consejo Económico: Guardad siempre estas piezas en una lata metálica bien cerrada cuando estén totalmente frías. Debido a las propiedades de la manteca de cerdo, aguantan tiernas el doble de tiempo que las magdalenas comerciales sin necesidad de aditivos.
Valores por ración (aprox. 50g)
| Nutriente | Cantidad | % VRN* |
|---|---|---|
| Valor Energético | 212 kcal | 11% |
| Grasas | 12,1 g | 17% |
| - de las cuales saturadas | 4,8 g | 24% |
| Hidratos de Carbono | 21,8 g | 8% |
| - de los cuales azúcares | 10,0 g | 11% |
| Proteínas | 3,8 g | 8% |
| Sal | 0,08 g | 1% |
* % VRN: Ingesta de referencia de un adulto medio (2000 kcal).
Los datos mostrados en la tabla de valores por ración son estimaciones calculadas a partir de los ingredientes y cantidades indicadas en esta receta. No constituyen una certificación nutricional oficial. Los valores reales pueden variar según las marcas comerciales utilizadas, el grado de maduración de los alimentos y el método de cocción específico aplicado.
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